ANODO DE SACRIFICIO


La conductividad del agua salada y aguas con tratamiento por cloración salina aceleran inusualmente el proceso de corrosión de todos los elementos metálicos, incluso las máquinas construidas en AISI 316L.

Este proceso electroquímico llamado celda de corrosión ocasiona que los diferentes metales sumergidos regresen a su estado de flujo estable, es decir, al estado en que se encontraban en la naturaleza; en el caso de los aceros, que no son más que una aleación de hierro más carbono, su estado de flujo estable es óxido de hierro.

Para evitar esta oxidación es necesario incorporar un ánodo de sacrificio. Los ánodos utilizados por POOLBIKE, diseñados específicamente para nuestras máquinas, nos permiten ofrecer la máxima protección contra la corrosión en aguas saladas o de cloración salina.